El juego es el único negocio que prospera en los barrios pobres de Madrid y Londres

Con la ley del gobierno de Tony Blair que liberalizó el sector en el 2005, las empresas de juego pueden instalar en cada sala hasta cuatro de estas máquinas, generalmente de ruleta electrónica. Aceptan billetes de 50 libras (62 euros) y permiten apostar la cifra increíble de 22.000 euros cada hora (124 euros por segundo). "Son infernales; tenemos casos de gente que está perdiendo todos sus ahorros en un día", alerta Jim Orford, catedrático de Psicología de la Universidad de Birmingham especializado en adicciones. En las nuevas casas con FOBT, "el mercado objetivo ya no son los viejos punters (aficionados) de antes que apostaban a los caballos, sino jóvenes de 16 a 24 años, probablemente en paro o con salario bajo y muy vulnerables a la adicción", dice Derek Webb, exjugador profesional de póquer, ahora representante de la oenegé Fairer Gambling. Más...