Violencia insensibiliza a menores en escuelas de Honduras

“A mi papá lo mataron en el pasaje cuando la Policía se enfrentó con la mara; ahora qué más me puede pasar. Todos mis compañeros ya se acostumbraron a escuchar disparos, a correr cuando hay enfrentamientos entre las maras, y a ir a las escenas a ver los muertos. Todas las noches se escuchan tiros y ya me enseñaron a disparar”, dijo el menor.

La de “Fernando” no es una historia aislada. Es una de las tantas que se cuentan en los centros educativos de San Pedro Sula , adonde las distintas formas de violencia azotan la vida de los menores, (criminal, doméstica, íntima, callejera) y que pone en riesgo, a diario, sus vidas. Una frase del menor resume la realidad violenta que les aqueja: “Estamos acostumbrados”.