La de “Fernando” no es una historia aislada. Es una de las tantas que se cuentan en los centros educativos de San Pedro Sula , adonde las distintas formas de violencia azotan la vida de los menores, (criminal, doméstica, íntima, callejera) y que pone en riesgo, a diario, sus vidas. Una frase del menor resume la realidad violenta que les aqueja: “Estamos acostumbrados”.