A la pregunta de cuál sería la medida más importante para mejorar la retención de los trabajadores sanitarios y la satisfacción profesional, los representantes sindicales dijeron que no se trataba de salarios ni de ascensos, sino de protección a la exposición al VIH/SIDA en su trabajo. La mayoría de los sindicalistas carecía de formación, equipo y sistemas apropiados para protegerse en forma eficaz contra los pinchazos accidentales con las jeringas y otras posibles exposiciones al virus dentro del marco laboral. Esto ocurría particularmente en los hospitales donde más de la mitad de los pacientes son seropositivos.
Si se pinchaban con una jeringa, generalmente era imposible recibir un tratamiento preventivo de emergencia o un tratamiento antirretroviral a largo plazo si contraían el VIH.