Amados Hermanos:
Dice el Señor: «Por sus frutos se reconocen los árboles», Lucas 6:43-44. Es decir, los hombres se reconocen por sus obras.
Cuando el Señor nos utiliza para transmitir a nuestros hermanos un conocimiento real acerca del Sida/ITS, a veces nos sentimos abrumados al darnos cuenta de lo mucho que todavía debemos hacer para evitar que más personas resulten afectadas por estas enfermedades.
El mundo de regeneración no incluye la práctica de la promiscuidad, de la homosexualidad ni de la prostitución. Los hombres que frecuentan prostíbulos lo hacen, en ocasiones, bajo la pretensión de reafirmar su hombría; pero el hombre más grande que ha existido en la historia no contaminó su cuerpo con prostitutas. El ejemplo de vida que nos da Jesús no incluye la fornicación.
Hermanos, si a veces creen que estamos invadiendo áreas de formación que no nos competen y que lo que estamos haciendo debería ser potestad de pastores, líderes religiosos o sacerdotes con vocación y formación académica, recuerden a Jesús pidiendo que «oremos para que vengan más trabajadores», Mateo 9:38.
Solo digamos:
Señor, ¡que se haga tu voluntad! Y si puedo servirte, ¡gloria a Dios! Y si me has puesto esta tarea, ¡permíteme servirte de la mejor manera!
El período ventana del VIH
El llamado período ventana es el tiempo que transcurre entre una posible exposición al VIH y el momento en que una determinada prueba puede detectarlo.
Actualmente, este período depende del tipo de prueba utilizada:
Una prueba de ácido nucleico (NAT) puede detectar normalmente el VIH entre 10 y 33 días después de la exposición.
Una prueba de laboratorio de antígeno/anticuerpo realizada con sangre de una vena puede detectarlo normalmente entre 18 y 45 días.
Una prueba de anticuerpos puede detectarlo normalmente entre 23 y 90 días.
Por esta razón, una persona puede haberse infectado recientemente y obtener un resultado negativo si se realiza la prueba demasiado pronto. Si existe una posible exposición y el resultado es negativo durante el período ventana, debe repetirse la prueba una vez transcurrido el período correspondiente al tipo de examen utilizado.
El VIH puede transmitirse sin que la persona sepa todavía que está infectada. Por ello son fundamentales la información correcta, la prevención, las pruebas oportunas y la responsabilidad personal.
¿Por qué realizar actividades de prevención?
Dice el Señor en Éxodo 20:13:
«No matarás».
Nosotros, los que conocemos estas realidades que llevan a la muerte y la necesidad de prevenir Adicciones, Sida, ITS, deberíamos preguntarnos:
¿Somos parte del problema o somos parte de la solución?
Hermanos, luchando contra estos problemas podemos hacer una gran pesca de hombres para el Señor; podemos convertirnos en verdaderos siervos.
Él nos dice en Santiago 5:19-20:
«Hermanos, si alguno de entre vosotros se ha extraviado de la verdad, y alguno le hace volver, sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados».
Que el Dios Todopoderoso sea con ustedes.
Ricardocarlindelacruz.blogspot.com