Sida, preservativos y la Iglesia católica - Opinión - EL UNIVERSAL

La Iglesia no se ha quedado con los brazos cruzados y ha dirigido sus esfuerzos a la raíz del problema: rescatar la dignidad de la persona. Los instrumentos usados son la educación y una atención generosa y abnegada, que contrasta con la simplificación y banalización del problema que hacen otras instituciones que dirigen sus esfuerzos al mero reparto de preservativos. ¿Estarán contribuyendo esas instituciones con la propagación del sida? Porque con los preservativos lo que se hace es ignorar otros aspectos del problema, además de fomentar tanto la promiscuidad, como la explotación sexual de los más débiles. Efectivamente, atacan un problema sanitario. Pero el problema, es que el asunto no es exclusivamente sanitario.

Me parece bien que la Iglesia mantenga una postura que busca preservar los valores y la familia, el tejido en el que se sostiene la sociedad; y que resalte la dignidad de la persona.

No es cierto que la Iglesia sea un obstáculo en la lucha contra el sida. A mí no me queda duda que la Iglesia es un aliado en la lucha contra el sida. Lo que pasa es que la Iglesia ataca el problema en su totalidad, y no de forma parcial. Aunque se diga simple, es muy complejo: lo que busca es preservar la dignidad de la persona.