Las matemáticas no engañan. Si en un año (entre 2007 y 2008) el número de individuos con VIH que tienen acceso a la terapia antirretroviral aumentó en un millón pero el número de nuevos infectados crece a un ritmo de casi 2,7 millones anuales, la cuenta sale negativa. Negativa para los afectados, para los países más desfavorecidos, para quienes trabajan por lograr frenar la epidemia de sida y, sobre todo, negativa para la salud mundial.
Falta personal sanitario
Según las estimaciones de la OMS harían falta alrededor de cuatro millones más de trabajadores sanitarios preparados y entrenados para atender las necesidades de los pacientes seropositivos.
Sólo el 45% de las seropositivas en estado recibe fármacos para evitar la transmisión al bebé y, la mayoría de ellas, viven en los países ricos.
En relación con el precio de los fármacos antirretrovirales, el informe muestra que la mayoría de las medicinas de primera línea han rebajado su precio entre un 10% y un 40% en los últimos años. Sin embargo, los de segunda línea, necesarios cuando se desarrollan resistencias, siguen siendo caros.
Globalmente, la vía más rápida y más común utilizada por el VIH para propagarse y traspasar fronteras es la sexual, seguida por la inyección de drogas intravenosas. "Centrarse en las poblaciones con un alto riesgo de infección, como las trabajadoras del sexo y los hombres que mantienen relaciones con otros debe ser la prioridad de todos los programas de prevención", recoge ONUSIDA.