Alerta Europa.

ALERTA EUROPA 2: la historia se repite


Ecuador (2008, gobierno socialista):

Se facilitó el ingreso de extranjeros sin control efectivo de antecedentes criminales. 

En 2009 se cerró la Base de Manta a los militares de EE. UU.
Resultado: instalación y expansión de mafias, captura institucional y violencia extrema.


España (2026, gobierno socialista):

Se impulsa una regularización masiva basada, en la práctica, en una declaración de no tener antecedentes en el país de origen. 

Se cierra las bases de Rota y Morón a los militares de EE. UU.
Resultado: España está poniendo en riesgo su futuro inmediato.

En Ecuador, estas decisiones se adoptaron bajo presión del crimen organizado, FARC y mafias del narcotráfico. Aunque en 2020 Rafael Correa fue condenado por corrupción, el país paga todavía las consecuencias: robos, secuestros, extorsión y asesinatos a diario, con un sistema judicial heredado del correísmo, plagado de normas que favorecen la impunidad.

Todos los países europeos están en riesgo de convertirse en narcoestados. Más información en:

https://eldoradointernacional.blogspot.com/2024/01/ricardo-carlin-de-la-cruz-zcm-mineral.html


Alerta Europa 1: La advertencia ecuatoriana sobre fronteras abiertas y seguridad

En junio de 2008, Ecuador adoptó una de las políticas migratorias más abiertas del mundo. Bajo el gobierno del presidente Rafael Correa, el país implementó el principio de la llamada “ciudadanía universal”, permitiendo el ingreso de ciudadanos de la mayoría de países sin visa, con permanencia turística de hasta 90 días y, lo más controversial, sin la exigencia de presentar certificados de antecedentes penales.

La decisión fue celebrada como un gesto progresista y humanitario, alineado con una visión global de libre movilidad. Sin embargo, los años posteriores obligaron a plantear una pregunta incómoda pero necesaria: ¿puede un Estado abrir sus fronteras sin fortalecer simultáneamente sus mecanismos de control y seguridad?

El tiempo ofreció una respuesta dura. Ecuador, que durante décadas fue considerado uno de los países más seguros de Hispanoamérica, experimentó un deterioro acelerado de su seguridad interna. El aumento de homicidios, la expansión del crimen organizado, la disputa territorial entre bandas vinculadas al narcotráfico y la infiltración de las instituciones del Estado por parte de grupos delincuenciales transformaron radicalmente el panorama nacional.

En 2019, el experto en seguridad Fernando Carrión, investigador de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), advirtió en una entrevista publicada por Primicias que en Ecuador operaban al menos 17 organizaciones criminales internacionales relacionadas con el narcotráfico. Su análisis señalaba un fenómeno global: el negocio de las drogas había cambiado, convirtiendo a países antes considerados zonas de tránsito en plataformas estratégicas para redes criminales transnacionales. Fuente al final (*).

Ningún fenómeno social tiene una causa única, y sería simplista atribuir la violencia exclusivamente a la política migratoria. Sin embargo, también sería irresponsable ignorar que las organizaciones criminales aprovechan precisamente los espacios donde el control estatal es más débil. La ausencia de verificación de antecedentes penales eliminó una barrera preventiva básica frente a estructuras delictivas que operan sin fronteras.

El crimen organizado moderno no necesita grandes ejércitos; necesita movilidad, rutas abiertas y Estados con capacidades limitadas de supervisión. Allí donde la apertura no va acompañada de inteligencia, cooperación internacional y controles institucionales eficaces, las economías ilegales encuentran terreno fértil.

Hoy Europa debate políticas migratorias en un contexto de creciente presión demográfica y humanitaria. El dilema no es nuevo ni exclusivo del continente. La experiencia ecuatoriana demuestra que la discusión no debe plantearse en términos ideológicos —apertura versus cierre—, sino en términos de gobernabilidad. Abrir fronteras sin sistemas robustos de control no elimina los riesgos: simplemente los posterga.

Resulta paradójico que, mientras varios países hispanoamericanos intensifican operaciones para desmantelar estructuras del narcotráfico —desde El Salvador hasta Ecuador, pasando por Venezuela, históricamente señalada como un nodo estratégico del crimen transnacional—, España impulse políticas de apertura sin reforzar simultáneamente los mecanismos de control necesarios para evitar la relocalización de estas rutas criminales.

La movilidad humana es una realidad irreversible del siglo XXI. Pero también lo es la expansión global del narcotráfico y del crimen organizado. Ignorar esta convergencia puede convertir decisiones “bien intencionadas” en problemas estructurales difíciles de revertir.

Las políticas públicas responsables no se construyen sobre consignas, sino sobre previsión. La verdadera pregunta para Europa no es si debe ser abierta, sino si está preparada para serlo sin debilitar la seguridad ciudadana y la fortaleza del Estado de derecho.

Ecuador ya vivió esa experiencia y ahora está en guerra contra el narcotráfico. La cuestión es si otros países estarán dispuestos a aprender de ella antes de enfrentarse a las mismas consecuencias.

Fuente:
https://www.primicias.ec/noticias/sociedad/fernando-carrion-ecuador-17-carteles-droga/

Dr. Ricardo Carlin de la Cruz.

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