Que la paz sea con vosotros.
Comenzaremos con las palabras de nuestro amado Maestro Jesús:
Mas si aquel siervo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir; y comenzare a golpear a los criados y a las criadas, y a comer y beber y embriagarse, vendrá el señor de aquel siervo en día que este no espera, y a la hora que no sabe, y le castigará duramente, y le pondrá con los infieles. Lucas 12:42-46
En este pasaje debemos prestar especial atención a tres expresiones: «comenzare», «beber y embriagarse» y «castigará duramente», pues relacionan directamente las acciones del hombre respecto al alcohol y sus consecuencias.
En cuanto a las cantidades, debemos recordar algo elemental: ningún alcohólico comenzó consumiendo una botella. El camino hacia la dependencia puede comenzar con una copa, un vaso o un trago.
«No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu».
Este versículo establece un contraste muy significativo: Embriagarse con vino frente a ser llenos del Espíritu.
Para el cristiano, la enseñanza es clara: no debemos buscar en el alcohol aquello que debemos buscar en Dios. La plenitud espiritual no procede de una sustancia que altera nuestra conciencia, sino del Espíritu de Dios.
«El vino es escarnecedor, la sidra alborotadora, y cualquiera que por ellos yerra no es sabio».
Aquí no se habla de la embriaguez, sino que existe una advertencia acerca del vino y de las bebidas embriagantes.
Fornicación, vino y mosto quitan el juicio
Y el que ama el vino y los ungüentos no se enriquecerá.
Proverbios advierte acerca de quien vive entregado a los placeres y ama el vino.
¡Ay del que da de beber a su prójimo!
Este texto merece especial atención cuando pensamos no solamente en quien consume alcohol, sino también en quienes inducen, presionan o facilitan que otros se embriaguen.
Advertencia para atalayas y pastores
«Venid, dicen, tomemos vino, embriaguémonos de sidra»
¿A quiénes llama el profeta «perros mudos»?. A los atalayas y pastores descritos en el propio pasaje.
«¡Ay de la corona de soberbia de los ebrios de Efraín...
«Despertad, borrachos, y llorad; gemid, todos los que bebéis vino ...»
«No es de los reyes, oh Lemuel, no es de los reyes beber vino»
La Escritura advierte a los reyes y príncipes acerca del vino y de la bebida fuerte para que no olviden la ley ni perviertan el derecho. En relación a este pasaje, les planteo la pregunta:
¿Quiénes somos nosotros según: Apocalipsis 1:6?
«...nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre...»
Por ello consideramos especialmente significativa para nosotros la exhortación de Proverbios.
«Ahora, pues, no bebas vino ni sidra, ni comas cosa inmunda...»
El ángel advierte a la futura madre de Sansón acerca del vino y de la sidra.
«¡Ay de los que son valientes para beber vino, y hombres fuertes para mezclar bebida;...»
«No mires al vino cuando rojea, Cuando resplandece su color en la copa. Se entra suavemente; Mas al fin como serpiente morderá...»
«es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente...no dado al vino...»
«Los diáconos asimismo deben ser honestos, sin doblez, no dados a mucho vino...»
«Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras ...»
«no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho...»
«¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos...»
«Jehová mezcló espíritu de vértigo en medio de él; e hicieron errar a Egipto en toda su obra, como tambalea el ebrio en su vómito. »
«No estés con los bebedores de vino, Ni con los comedores de carne; Porque el bebedor y el comilón empobrecerán»
«Este nuestro hijo es contumaz y rebelde, no obedece a nuestra voz; es glotón y borracho. Entonces todos los hombres de su ciudad lo apedrearán, y morirá; así quitarás el mal de en medio de ti»
«Hablaban contra mí los que se sentaban a la puerta, Y me zaherían en sus canciones los bebedores.»
«Y yo os he traído cuarenta años en el desierto... No habéis comido pan, ni bebisteis vino ni sidra; para que supierais que yo soy Jehová vuestro Dios.»
«Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte; no calumniadoras, no esclavas del vino...»
«He aquí que tú concebirás, y darás a luz un hijo; por tanto, ahora no bebas vino, ni sidra»
«El hombre o la mujer que se apartare haciendo voto de nazareo, para dedicarse a Jehová, se abstendrá de vino y de sidra »
«...no es este el lugar de reposo, pues está contaminado, corrompido grandemente. Si alguno andando con espíritu de falsedad mintiere diciendo: Yo te profetizaré de vino y de sidra; este tal será el profeta de este pueblo »
«...porque será grande delante de Dios. No beberá vino ni sidra, y será lleno del Espíritu Santo »
«el sacerdote y el profeta erraron con sidra, fueron trastornados por el vino; se aturdieron con la sidra, erraron en la visión, tropezaron en el juicio.»
«Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras.»
«¡Ay de los que se levantan de mañana para seguir la embriaguez; que se están hasta la noche, hasta que el vino los enciende! »
«Y Jehová habló a Aarón, diciendo: Tú, y tus hijos contigo, no beberéis vino ni sidra cuando entréis en el tabernáculo de reunión, para que no muráis...»
«que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez »
«Baste ya el tiempo pasado para haber hecho lo que agrada a los gentiles, andando en lascivias, concupiscencias, embriagueces..».
«Bueno es no comer carne, ni beber vino ...»
Este pasaje es especialmente significativo para quienes trabajamos en prevención de adicciones: aun cuando alguien considere que puede consumir alcohol moderadamente, debe preguntarse qué influencia ejercerá su ejemplo sobre una persona vulnerable.
«Mas ellos dijeron: No beberemos vino; porque Jonadab hijo de Recab nuestro padre nos ordenó diciendo: No beberéis jamás vino vosotros ni vuestros hijos; »
Lot y las consecuencias de la embriaguez
«El día siguiente, dijo la mayor a la menor: He aquí, yo dormí la noche pasada con mi padre; démosle a beber vino también esta noche, y entra y duerme con él, para que conservemos de nuestro padre descendencia. »
Las hijas de Lot le dieron vino hasta embriagarlo. En ese estado ocurrieron hechos familiares extremadamente graves.
Noé y las consecuencias de la embriaguez
«Después comenzó Noé a labrar la tierra, y plantó una viña; y bebió del vino, y se embriagó, y estaba descubierto en medio de su tienda. Y Cam, padre de Canaán, vio la desnudez de su padre, y lo dijo a sus dos hermanos que estaban afuera.
El relato muestra las graves consecuencias familiares que siguieron a la embriaguez.
Argumentos de los cristianos favorables al consumo de alcohol
Pablo recomienda beber vino a Timoteo.
Pablo le dice a Timoteo:
«Ya no bebas agua, sino usa de un poco de vino por causa de tu estómago y de tus frecuentes enfermedades».
Debemos examinar cuidadosamente el contexto y las propias palabras del versículo.
La expresión «ya no bebas agua» permite entender que Timoteo acostumbraba beber agua, que probablemente se abstenía del vino y que sufría problemas estomacales y enfermedades.
Por esta razón Pablo no le recomienda simplemente «beber vino», sino «usar un poco de vino», y especifica inmediatamente el motivo: «por causa de tu estómago y de tus frecuentes enfermedades».
Por tanto, el texto demuestra que Pablo no consideraba pecaminoso todo uso del vino, pero tampoco constituye una invitación a beber por placer. La recomendación aparece expresamente limitada en cantidad —«un poco»— y vinculada a una finalidad terapéutica.
Jesucristo dice que bebe vino en Mateo 11:19
Vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y dicen: He aquí un hombre comilón, y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores..
Podríamos interpretar este versículo como confirmación de que Jesús bebía vino. Sin embargo, observemos cuidadosamente cómo está expresado.
Jesucristo no dice:
«Yo soy comilón y bebedor de vino».
Él dice lo que otros decían de Él:
«He aquí un hombre comilón, y bebedor de vino...»
Jesús está relatando una acusación formulada contra Él, no auto definiéndose como bebedor.
Jesús convierte agua en vino en las bodas de Caná: ¿justifica este hecho afirmar que Jesús promovía el consumo de vino?
Leamos el relato:
«Y fueron también invitados a las bodas Jesús y sus discípulos. Y faltando el vino, la madre de Jesús le dijo: No tienen vino. Jesús le dijo: ¿Qué tienes conmigo, mujer? Aún no ha venido mi hora. Su madre dijo a los que servían: Haced todo lo que él os diga».
La pregunta que planteo a los cristianos que leen este estudio es la siguiente:
Según la respuesta de Jesús a María —«¿Qué tienes conmigo, mujer? Aún no ha venido mi hora»—, ¿podemos afirmar que nuestro Maestro estuvo plenamente de acuerdo con el pedido de su madre?
Nuestra interpretación es que la respuesta de Jesucristo manifiesta inconformidad o, cuando menos, una clara reserva frente al pedido de María. Jesús finalmente convirtió el agua en vino, pero lo hizo después de haber expresado públicamente esa respuesta.
También debemos considerar que el pedido procedía de su madre, no de cualquier persona. María, después de escuchar la respuesta de Jesús, dijo a quienes servían: «Haced todo lo que él os diga».
Estas palabras quedaron para la posteridad y constituyen, por sí mismas, una importante enseñanza: “hacer todo lo que Jesucristo diga”.
Sin embargo, al continuar estudiando los Evangelios encontramos otros acontecimientos que, desde nuestra interpretación, permiten considerar que después de este episodio la relación entre Jesucristo y María no volvió a manifestarse de la misma manera.
Leamos Mateo 12:46-50
«Mientras él aún hablaba a la gente, he aquí su madre y sus hermanos estaban afuera, y le querían hablar. Y le dijo uno: He aquí tu madre y tus hermanos están afuera, y te quieren hablar. Respondiendo él al que le decía esto, dijo: ¿Quién es mi madre, y quiénes son mis hermanos? Y extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos. Porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, y hermana, y madre».
Consideremos la escena: Jesucristo está enseñando cuando le comunican que su madre y sus hermanos están afuera y quieren hablar con Él. En lugar de interrumpir su enseñanza para acudir a ellos, responde:
«¿Quién es mi madre, y quiénes son mis hermanos?»
Y, extendiendo su mano hacia sus discípulos, declara que quienes hacen la voluntad de su Padre son su hermano, hermana y madre.
Para comprender la fuerza de esta respuesta, imaginemos una situación semejante: Usted está predicando ante una congregación y alguien interrumpe para informarle que su madre y sus hermanos están afuera y desean hablar con usted. En lugar de salir a recibirlos o pedirles que entren, usted responde públicamente:
«¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?»
y señala a quienes escuchan su predicación diciendo que ellos son ahora su familia por hacer la voluntad de Dios.
Este pasaje merece ser considerado juntamente con: Lucas 11:27-28
Aclaración a esta interpretación: No pretendemos imponer estas ideas, sino invitar a cada cristiano a examinar cuidadosamente las Escrituras y sacar sus propias conclusiones al respecto del consumo del alcohol.
Desde la perspectiva de la prevención del alcoholismo, la abstinencia constituye la opción más segura: elimina el riesgo de dependencia asociado al propio consumo, evita que nuestra conducta pueda convertirse en tropiezo para otros y nos permite ejercer una influencia responsable sobre quienes son especialmente vulnerables.
No pretendemos añadir a la Palabra de Dios una prohibición que ella no formula expresamente, sino comprender el espíritu de su enseñanza y actuar con sabiduría.
La verdadera libertad cristiana no consiste únicamente en preguntarnos qué podemos o no podemos hacer, sino, sobre todo, qué conviene hacer delante de Dios y para el bien de los demás.
¿Cómo podremos exhortar a un joven atrapado por el alcohol a abandonar la bebida si nosotros mismos bebemos? Si queremos enseñar dominio propio y una vida libre de adicciones, nuestro testimonio debe ser coherente con lo que predicamos.
eldoradointernacional.blogspot.com