No eran de silicona, sino de cocaína

La mujer, que pretendía introducir más de un kilo de estupefaciente como pasajera de un vuelo procedente de Bogotá, había sufrido una intervención de cirugía estética en la que le habían colocado dos implantes rellenos de cocaína.
Las incisiones no habían cicatrizado bien y presentaba dos heridas en la parte inferior de cada seno. Una vez hospitalizada, se comprobó que el estupefaciente le había llegado a la sangre.
Se trata de la primera vez que la Policía detecta este 'modus operandi' que supone un grave riesgo para la salud de la persona que lleva la cocaína oculta en su cuerpo.
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