Más baratas y con más riesgos.
Este declive en los precios de los servicios no es la única consecuencia que, según advirtió CATS, ha generado la competencia dentro del sector. Ha aumentado también el número de trabajadoras del sexo que acceden a las peticiones de mantener sexo sin protección para asegurarse una mayor clientela. «El cliente paga más para tener sexo sin condón», recalca Pardo, «y en situación de crisis, a día 28 y teniendo que pagar el mes, se ven obligadas a acceder a ciertas cosas». Más...