Green insiste: “El preservativo no es la solución contra el sida” - COPE

Green lleva más de veinte años investigando estrategias para combatir el sida. Uno de los datos más positivos es que, desde hace unos once años, las tasas de nuevos infectados por VIH han descendido en todo el mundo. Pero todavía hay algunos países en los que el sida sigue aumentado; entre ellos, Estados Unidos.

Por eso a Green le sorprende que sea precisamente su país el que vaya a darle lecciones a África. “Deberíamos ir a Uganda y aprender. También hay otros países africanos en donde el sida está descendiendo, por ejemplo, Zambia, Kenia, Zimbabue, Etiopía o Malaui. En todo ellos, se registra una reducción del número de parejas sexuales”.

“Sabía que la parte más controvertida de sus declaraciones iba a ser la afirmación de que los preservativos podían aumentar el problema. Pero el hecho es que, desde hace muchos años, venimos observando que hay una relación entre el aumento del uso de condones y el aumento de la tasa de prevalencia del VIH”.

Y cuando estudiamos quiénes son los que se infectan comprobamos que tienden a ser los que usan condones”. Es posible, dice Green, que el uso de preservativos genere un comportamiento desinhibido, es decir, lo que se llama “compensación de riesgo”: “Cuando se usa algún instrumento para reducir un riesgo, como el preservativo, a menudo se pierden los beneficios asumiendo un riesgo mayor que si uno no lo usara”.

La conclusión de Green es clara: sólo un comportamiento sexual responsable puede frenar la pandemia. “Los condones no pueden ser la solución. Más bien, la respuesta a este problema se encuentra en actitudes como el respeto a tu mujer o a tu marido. El mensaje a los adolescentes debería ser: ‘preservaos, retrasad el inicio de las relaciones sexuales’”.

Justo lo contrario de lo que promueven algunos programas de prevención del sida: “En estos momentos, Suazilandia es el país que tiene la tasa de infección más alta del mundo. He vivido allí cuatro años, así que conozco bien el país. Pues bien, la actual estrategia consiste en decir que el sexo es divertido; de hecho, el lema de su última campaña fue: ‘Condones: donde está la diversión’”.

Durante muchos años, Uganda ha sido un ejemplo palpable de cómo se puede frenar el sida gracias a cambios de conducta. Aunque los partidarios de repartir condones nunca han llegado a creérselo, la realidad es que su célebre estrategia ABC (abstinencia, fidelidad y uso del condón si falla lo anterior) logró reducir la tasa de infección por VIH desde un máximo del 15% a principios de los noventa a en torno a un 4% en 2003.

Sin embargo, esta tendencia parece estar cambiando en la actualidad. Y Green culpa de ello a la obsesión que tiene Occidente por difundir el uso del preservativo entre los ugandeses. Además, a su juicio, la experiencia de Uganda demuestra que los avances en la lucha contra el sida no dependen principalmente del dinero.

“El programa más efectivo que ha visto el mundo hasta la fecha se puso en práctica en Uganda a finales de los ochenta. En esa época, el programa costaba cada año 23 centavos por persona. Hoy Uganda está siendo inundada de dinero; aunque todavía no llega a los niveles de otros países, los donantes están gastando como mínimo hasta ocho veces más que antes y, curiosamente, la tasa de infección ha vuelto a subir”.

“La mayor historia de éxito del mundo [en la batalla contra el sida] se ha visto truncada por la presión que ejercen las donaciones extranjeras, incluidas las de mi país, para que Uganda haga lo mismo que hacen los demás países: promoción de los preservativos, hacerse la prueba del VIH y tratar las enfermedades de transmisión sexual, dejando a un lado los mensajes como la fidelidad a la propia pareja. El coste de los programas ha aumentado, pero la eficacia ha disminuido. Y la explicación que se da es que siguen faltando condones”.

A continuación, Green explica las incomprensiones que ha sufrido por sostener semejante postura: “En Estados Unidos estamos tan polarizados, que la gente piensa que si defiendes la estrategia ABC eres un incondicional de Bush”. Precisamente ahora, Green está escribiendo un libro (Sida e ideología) en el que denuncia el empeño de una industria multimillonaria por difundir la irresponsabilidad sexual aun a costa de la vida humana.