La consolidación de Barcelona como uno de los principales destinos turísticos gais del mundo ha propiciado que en los últimos años haya aumentado la cantidad de homosexuales que se dedican a la prostitución. El perfil mayoritario es el de un chico brasileño gay de entre 20 y 25 años que, tras no encontrar un empleo por falta de papeles o por estar trabajando por un sueldo con el que no llega a final de mes, ha podido esquivar las dificultades económicas gracias a la creciente demanda del sexo de pago homosexual. Sin embargo, hay otros que, en vista de la pujanza de este rentable mercado, emigran a la capital catalana con el claro propósito de prostituirse.
Según los datos de los más de 350 atendidos, nueve de cada 10 prostitutos son inmigrantes y, de ellos, más del 60% son brasileños. El resto proceden, sobre todo, de otros países latinoamericanos y de Europa del Este, que durante el año pasado incrementaron notablemente su presencia en la ciudad. En cuanto a los clientes, seis de cada 10 son españoles. Franceses e italianos son los extranjeros que más solicitan este tipo de servicios.