Hablar claro - Opinión - EL UNIVERSAL

Tildarán al Papa de retrógrado, de impedir el progreso de la ciencia, de oligarca. Estos recursos antinatalistas tienen un defecto: trasladan a una cosa -el condón- la responsabilidad de la persona. Y lo malo es que el preservativo no siempre es responsable.

Es una manera fácil de solucionar un problema difícil. "No generan la miseria aquellos que educan a las personas para la fidelidad y el amor, para el respeto a la vida y la renuncia, sino los que nos disuaden de la moral y enjuician de manera mecánica a las personas: el preservativo parece más eficaz que la moral.

Pero sustituir la dignidad moral de la persona por condones es envilecer de raíz a los seres humanos, provocando justo lo que se pretende impedir: una sociedad egoísta en la que todo el mundo puede liberarse sin asumir responsabilidad alguna".

Estas palabras del Papa establecen los parámetros que los hombres necesitan para ser felices, aun contando con el sufrimiento, uno de los mayores tesoros de que dispone.

No. Repartir "barreras físicas" no soluciona el problema. Hay que fomentar las "barreras morales" que son mucho más eficaces. Y el Papa "da en el clavo" cuando indica la solución: "La única solución eficaz es una renovación espiritual y humana de la sexualidad", unida a un "comportamiento humano moral y correcto, destinado a "sufrir con los sufrientes".

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