elsalvador.com :.: Muertos por sida siguen marginados

Preparar o embalsamar el cuerpo de un fallecido por esta infección, velarlo y enterrarlo, supone un desafío para los dolientes, quienes deben recorrer un camino de restricciones que se inicia en el hospital, donde una viñeta adherida al cadáver marca la diferencia.
En julio de 2006, este medio puso al desnudo la marginación que existe hacia estos fallecidos, amparada en una guía oficial de normas de bioseguridad que avalaba prácticas como evitar tocar y embalsamar el cuerpo, además de obligar a meterlo en un ataúd sellado y sepultarlo de inmediato.

En su momento, las autoridades sanitarias reconocieron que el contenido de la guía en el manejo de cadáveres se prestaba a confusión y prometieron capacitar a personal de funerarias para frenar aspectos como los cobros excesivos por la preparación o por las cajas metálicas, algo innecesario.

Casi tres años después de las promesas de Salud Pública, muy poco se ha hecho al respecto. Los muertos por el virus del sida siguen siendo discriminados y los parientes continúan recibiendo "orientación" para no manipular el cadáver y cremarlo o enterrarlo antes de las 24 horas.

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