Desde el 2005, siete naciones del occidente de África han aprobado leyes contra el sida. En Benin, por ejemplo, el simplemente exponer a alguien al VIH es un crimen, aunque no se produzca el contagio. Y en Tanzania, la transmisión intencional del virus puede conllevar cadena perpetua.
''Si se aplica mal la ley, esto podría hacernos retroceder y causar un daño increíble'', dijo Paul de Lay, experto en sida de Unaids, la agencia de la ONU dedicada a su combate, quien no participó en el estudio.
De Lay indicó que ello podría hacer forzosos los exámenes para detectar el virus y forzar la epidemia a la clandestinidad al obligar a los infectados a ocultar su estatus, permitiendo que el virus se propague sin control.
''La ley criminal es un instrumento tosco. Si se pone en prisión a una persona con sida, entonces se piensa que se está controlando la enfermedad. Pero no se han enfrentado los temas relacionados con las conductas íntimas que difunden el VIH'', dijo Osborne