¡NO CONFUNDAMOS REDUCCIÓN DEL RIESGO CON PROTECCIÓN ABSOLUTA!
Durante años, desde la ONU, se ha repetido de manera simplificada el mensaje:
“EL PRESERVATIVO TE PUEDE AYUDAR A PREVENIR EL VIH Y LAS ENFERMEDADES DE TRANSMISIÓN SEXUAL”.
Pero cuando hablamos de enfermedades que pueden afectar profundamente la salud y la vida de una persona, la información debe ser completa. Existe una diferencia fundamental que nuestros jóvenes deben comprender:
REDUCIR EL RIESGO NO SIGNIFICA ELIMINAR EL RIESGO.
Ningún método de barrera proporciona protección absoluta frente a todas las infecciones de transmisión sexual.
Algunas ITS, como el herpes genital, el virus del papiloma humano y determinadas lesiones producidas por sífilis, pueden transmitirse mediante el contacto con zonas de piel que el preservativo no cubre.
Por eso, el mensaje no puede reducirse simplemente a crear una idea de seguridad a todas luces falsa: “Usa preservativo y estarás protegido”.
Cuando está en juego la salud, una falsa sensación de seguridad puede tener consecuencias graves.
CUANDO ESTÁ EN JUEGO TU VIDA, NECESITAS TODA LA VERDAD.
Un preservativo puede reducir determinados riesgos.
Pero no convierte una conducta de riesgo en una conducta sin riesgo.
Esta diferencia puede parecer pequeña cuando se lee en una campaña publicitaria.
Pero puede ser enorme cuando hablamos de nuestro cuerpo, nuestra salud y nuestro futuro.
La verdadera prevención debe ir mucho más allá de entregar un preservativo.
Debe incluir:
RESPONSABILIDAD.
INFORMACIÓN.
DOMINIO PROPIO.
ABSTINENCIA.
FIDELIDAD.
RESPETO POR EL CUERPO PROPIO Y EL DE LOS DEMÁS
PREVENCIÓN DE CONDUCTAS DE RIESGO.
La abstinencia de relaciones sexuales Sí elimina el riesgo de transmisión sexual del VIH y de las ITS.
Asimismo, una relación mutuamente fiel entre dos personas que no están infectadas evita la exposición sexual proveniente de terceras personas.
Por eso defendemos una prevención integral basada en información científica, responsabilidad personal y valores.
CASTIDAD.
ABSTINENCIA.
FIDELIDAD.
RESPONSABILIDAD.
No se trata de condenar a nadie.
Se trata de evitar que nuestros hijos y jóvenes tomen decisiones trascendentales sin conocer previamente todas sus posibles consecuencias.
EL VIH SIGUE EXISTIENDO.
Los avances médicos han sido extraordinarios, actualmente existen tratamientos antirretrovirales capaces de controlar el VIH, evitar en muchos casos que la infección avance hacia el Siida y permitir que muchas personas tengan una vida saludable.
Pero debemos decirlo claramente:
CONTROLAR EL VIH NO SIGNIFICA CURARLO.
En la actualidad, la mayoría de las personas que viven con VIH necesitan mantener tratamiento antirretroviral de forma continuada.
Estos medicamentos salvan vidas y los tratamientos modernos son, en general, mucho más seguros y mejor tolerados que los utilizados décadas atrás.
Sin embargo, pueden producir efectos secundarios, cuya frecuencia y gravedad dependen del medicamento y de cada paciente.
Entre los efectos adversos documentados de determinados antirretrovirales se encuentran:
- Problemas renales,
- Alteraciones hepáticas,
- Pérdida de densidad ósea,
- Alteraciones del colesterol y los triglicéridos,
- Resistencia a la insulina,
- Aumento de peso
- y otras alteraciones metabólicas.
También se ha documentado la lipodistrofia, que puede provocar una redistribución anormal de la grasa corporal: pérdida de grasa en el rostro, brazos o piernas, o acumulación en otras zonas del cuerpo.
Dependiendo del medicamento, también pueden presentarse náuseas, diarrea, dolor de cabeza, alteraciones del sueño, efectos neuropsiquiátricos u otros problemas.
Para una persona que vive con VIH, los beneficios del tratamiento superan ampliamente los riesgos de sus posibles efectos secundarios.
Pero existe una verdad que no debemos minimizar:
PREVENIR UNA INFECCIÓN SIGUE SIENDO MUCHO MEJOR QUE TENER QUE CONTROLARLA MÉDICAMENTE DURANTE TODA LA VIDA.
El VIH sigue existiendo. No existe todavía una cura general disponible.
Y por eso:
LA PREVENCIÓN DEBE COMENZAR ANTES DEL CONTAGIO, NO DESPUÉS.
NO ESPERES A QUE LA TRAGEDIA ENTRE EN TU CASA.
No esperes a que sea tu hijo.
No esperes a que sea tu hija.
No esperes a que sea tu esposo, tu esposa, tu hermano o alguien que amas.
HABLEMOS AHORA.
Hablemos con nuestros hijos antes de que otros lo hagan.
Advirtámosles claramente sobre los riesgos.
Expliquémosles que sus decisiones tienen consecuencias.
Enseñémosles que su cuerpo tiene dignidad.
Que respetarse a sí mismos también significa saber decir NO.
Que la verdadera libertad no consiste en hacer cualquier cosa, sino en comprender las consecuencias de nuestros actos y elegir responsablemente.
NUESTROS HIJOS NECESITAN MÁS QUE UN MENSAJE PUBLICITARIO.
Necesitan padres presentes.
Necesitan orientación.
Necesitan información verdadera.
Necesitan principios.
Necesitan aprender a respetar a la mujer y al hombre como personas, no como objetos sexuales.
Necesitan aprender que la presión de los amigos, la pornografía, el alcohol, las drogas o determinados ambientes pueden conducirlos a tomar decisiones que nunca habrían tomado en otras circunstancias.
No permitamos que un mensaje incompleto sea interpretado como una garantía absoluta.
No digamos a nuestros jóvenes simplemente:
“Si usas condon estás protegido”.
Digámosles toda la verdad:
EL RIESGO PUEDE REDUCIRSE.
PERO REDUCIR EL RIESGO NO SIGNIFICA ELIMINARLO.
Dr. Ricardo Carlin de la Cruz.
CONSULTORÍA EL DORADO INTERNACIONAL.